jueves, 7 de octubre de 2010

PROHIBIDO PROHIBIR

En casa y en nuestra vida en general estamos intentando generar menos basuras, consumir menos agua y menos energía eléctrica y estamos intentando comprar comida no industrializada. Como soy realista me conformo con que, aproximadamente, las tres cuartas partes de las veces los gestos cotidianos y las decisiones de consumo vallan en esa dirección, pero no se trata de renunciar completamente a los adelantos de nuestro tiempo; en determinadas circunstancias el uso de ciertos productos de usar y tirar está más que justificado, imposible eliminar totalmente los plásticos, pretenderlo es un despropósito, ese material tan presente, del que tanto se abusa y al que hemos demonizado es sin embargo lo más parecido que conozco a la panacea. Se trata, en síntesis de corregir los comportamientos que implican un uso inecesario, un mal uso o un abuso de los recursos, tantísimos, que tenemos a nuestro alcance.

lunes, 20 de septiembre de 2010

PUNTO DE PARTIDA

Inspirados en la experiencia del escritor estadounidense Colin Beavan, quien ha reflejado en un libro, un blog y numerosos artículos, entrevistas y conferencias, cómo pasó un año intentando que su familia viviera produciendo el menor impacto medioambiental posible, en mi familia también nos hemos propuesto reducir ese impacto, pero de una manera más sostenible en el tiempo, en oposición al Sr. Beavan que apostó por un proyecto muy radical.
Pretendemos analizar y replantearnos los aspectos de la actividad cotidiana potencialmente mejorables ¿por qué hacemos así las cosas y no de otra forma?, ¿realmente es la manera que nos hace más felices?.
Así como nosotros estamos disfrutando de lo que este personaje cuenta y de sus opiniones sobre todo lo que respecta al medio ambiente, espero que lo que os contemos aquí sea para vosotros una motivación.
Para terminar: Gracias Alma, por plantearnos el reto que supone una página en blanco.
CHUS

martes, 24 de agosto de 2010

Vuelta al trabajo

Mi blog y yo nos hemos dado unas vacaciones pero ya estamos de vuelta con renovadas fuerzas. Este año el recorrido veraniego me ha llevado primero al Sur de España y después al Norte de Europa. Una buen contraste para moverse en dos semana y una mejor oportunidad para olvidarse de todo. Esto último siempre me sale a medias porque de vez en cuando no puedo evitar fijarme en cosas relacionadas con la ecología o el consumo (por eso cree en su día este blog…). Además, uno tiene el mal hábito de leer de vez en cuando el periódico en vacaciones y esto es fatal para el descanso mental.

Uno de esos periódicos me recordó lo lejos que estamos de reaccionar ante el problema del cambio climático. Noticia de El País del 13 de agosto: La ONU alerta de que el mundo vive un tiempo extremo “sin precedentes”. Subtítulo: Los fenómenos de calor coinciden con las predicciones del cambio climático.

El texto hacía referencia a un comunicado de la Organización Meteorológica Mundial y citaba fenómenos como la ola de calor de Rusia, la inundación de enormes extensiones en Asia y partes de Europa central la sequía en el África subsahariana y los desprendimientos de tierra en China.

Estos fenómenos podrían estar confirmando las predicciones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU y yo que me he leído algunas de ellas puedo afirmar que son casi una peli de terror (aquí podéis leer al respecto).

Sin embargo, a mí lo que me inquietó más de esta noticia no fue su grave contenido sino su ubicación. Página 26 de El País. Yo tiendo a pensar que el tema del Cambio Climático es la mayor amenaza que existe actualmente contra el futuro de cualquier pueblo o nación. A lo mejor exagero, pero hay 6 millones de pakistaníes que lo están pasando bastante mal.

Así que cuando voy por el mundo y veo cómo los medios de comunicación relegan este asunto a páginas interiores o cómo la mayoría sigue sin alterar un ápice su forma de consumo y se continúan lanzando al mercado cosas totalmente insostenibles, he de reconocerlo: sufro. Porque no lo entiendo. Me siento perpleja ante la indeferencia tan generalizada que existe cuando hay datos objetivos para estuviéramos todos realmente preocupados. Aquí os dejo algunos:

La expansión del hombre en la Tierra no tiene límite, pero debería tener nueve. Un grupo internacional de científicos alertó a finales de septiembre de 2009 en la revista Nature de que, si la humanidad quiere seguir habitando un planeta estable, debe cumplir un contrato con nueve líneas rojas que son fundamentales para conservar la Tierra.

El artículo publicado señalaba que tres de estos límites ya se han cruzado: las emisiones de CO2, la extinción de especies y el equilibrio del ciclo del nitrógeno. Otros cuatro están a punto de caer, y afectan al uso de agua dulce, la acidificación de los océanos, la deforestación y la sobreproducción de fósforo. Junto a estos procesos, también es preciso contener los vertidos químicos al medio ambiente y los daños a la capa de ozono.

Los nueve puntos ponen las bases de un nuevo pacto con el planeta para que este mantenga las características que ha tenido durante los últimos 10.000 años. “No necesitamos un pacto global sobre cambio climático, sino sobre desarrollo sostenible”, señalaba Johan Rockström, investigador de la Universidad de Estocolmo (Suecia) y miembro del equipo que publicó el artículo.

martes, 13 de julio de 2010

Jugando con la comida

Desde hace varios años se viene hablando de la crisis económica y climática, y en un segundo plano de la crisis alimentaria. La virulencia de la primera ha eclipsado a las demás, especialmente a la alimentaria ya que la climática es más difícil de obviar desde los países desarrollados.Sin embargo, los comunicados e informaciones que se difundieron entre 2007 y 2008 sobre la crisis alimentaria revelaban una situación desesperada para millones de personas.

El 13 de febrero de 2008, la FAO anunciaba que 36 países se encontraban en crisis como resultado del alza en los precios de los alimentos y requerirán asistencia del exterior. En Ciudad de México se produjeron protestas masivas por el costo de las tortillas. En Bengala occidental, conflictos por el racionamiento de alimentos. En Senegal, Mauritania y otras partes de África, disturbios por el precio de los cereales. Y en Yemen, los niños realizaban marchas públicas para llamar la atención hacia la hambruna infantil.

El precio de los alimentos ponía en peligro a 100 millones de personas según informaba el Banco Mundial. Esta misma institución sitúa el alga generalizad de lo precios de los productos básicos en 2001 pero es en el periodo 2006-2008 cuando esta tendencia llega a su punto crítico, desatando el temor a un inseguridad alimentaria generalizada a nivel mundial.

La FAO identifica como causas de este fenómeno el elevado precio del petróleo, la fuerte demanda de cultivos desde el sector de los biocombustibles, la disminución en las reservas de alimentos y la menor producción de cereales contribuyeron en su conjunto al aumento de los precios. Esta tendencia aumentó aún más debido al fuerte crecimiento económico y a las políticas monetarias expansivas que condujeron a bajos tipos de interés. Algunas políticas, como la restricción a las exportaciones, que muchos países pusieron en marcha en respuesta al aumento de los precios de los alimentos, también tuvieron su influencia.

Sin embargo, en junio de este año ha publicado un informe de política que pone el acento en uno de los factores que, junto a los anteriores, justifica la evolución de los precios que tanto sufrimiento ha ocasionado y ocasiona a millones de personas: la especulación en los mercados de futuros organizados.

En este punto os adjunto la explicación de la FAO sobre estos mercados. No creo que pueda superarla en claridad:

“Los contratos de futuros conllevan la obligación formal de vender o comprar una cantidad determinada de productos básicos en un periodo de tiempo. Por tanto, constituyen un instrumento importante para “protegerse” frente a los aumentos de los precios en los mercados de productos básicos y suelen ser utilizados principalmente por todos los operadores de mercancías físicas en su actividad comercial habitual. Al acordar un contrato de futuros, tanto el vendedor como el comprador aseguran el precio de la transacción, independientemente de la situación real del mercado.

Sin embargo, solamente el 2 por ciento de los contratos de futuros finalizan con la entrega de la mercancía física. En cambio, los futuros de productos básicos suelen negociarse antes de su fecha de caducidad. Por eso mismo atraen también a inversores que no están interesados en el producto básico en sí, sino en lucrarse especulando. De hecho, los futuros de productos básicos están resultando cada vez más atractivos para los inversores no comerciales ya que sus beneficios parecen funcionar inversamente en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos. Por tanto, constituyen una forma atractiva de diversificar la cartera de inversiones. Este proceso ha dotado de una notable liquidez al mercado, ya que los especuladores están asumiendo riesgos relacionados con el precio del producto básico.”

Recomiendo la lectura de este documento para poder valorar mejor el asunto. Aquí me limito a añadir que la FAO propone regular este mercado para evitar los efectos indeseables de la especulación sin eliminar los beneficios que ha traído a muchos participantes del mercado.

Por mi parte solo quiero resaltar que mientras había millones de personas padeciendo hambre o directamente muriendo por ella en los mercados de futuros se estaban consintiendo movimientos especulativos sobre productos básicos. Que por algún extraño motivo que no alcanzo a comprender una vez más se pusieron por delante los intereses del mercado a las personas. Al final todo depende de quien se beneficia en el juego y la crisis alimentaria es una crisis de los perdedores del sistema económico mundial.

Ahora que tenemos claro que eran las hipotecas subprime nos costará un poco menos entender la dinámica que ha movido y mueve a los jugadores de los mercados de futuros. Las crisis están iluminando el ángulo oscuro de sistema económico mundial y no podemos obviarlo. Debemos exigir ser informados sobre el sistema que nos rige y no sobre el que se escenifica para fingir una falsa democracia.

¿Y de la crisis alimentaria, qué? ¿Se acabó en 2008 cuando daba tantos titulares? Ahora no es asunto de los medios pero uno de los últimos informes que la FAO ha publicado al respecto, datado en septiembre de 2009, habla de mil millones de personas que padecen desnutrición, de cómo la crisis se lo ha puesto más difícil, de cómo se ha reducido la inversión en agricultura, de cómo cada vez más la producción alimentaria no se usa para las personas sino para otros usos como la producción de carne para responder a la demanda de los que sí comen o a los biocombustibles; o como los países ricos mantienen reservas de alimentos. Recomiendo encarecidamente la lectura de este breve documento para entender el alcance de este problema.

Sin embargo, este es sólo un capítulo de lo se está desarrollando en el sistema alimentario mundial. Si nos preocupa de dónde sacaremos la energía en el futuro no debiera hacerlo menos de dónde proviene y a qué precio la comida que llena hoy nuestros platos.