Como comenté en las instrucciones de uso de Implicados Sociedad Ilimitada existe una filosofía de gestión empresarial que ha entrado con fuerza en muchas empresas, especialmente en las grandes. Se trata de la Responsabilidad Corporativa (RC) y comprende aquellas estrategias, políticas y medidas dirigidas a gestionar las empresas de forma más sotenible. Esto es, hay empresas que están creando fórmulas de gestión dirigidas a procurales beneficio econonómico y a la vez proteger el medio ambiente y generar valor social.
De forma muy simplificada, este enfoque surge de la suma de varios factores como son el gran crecimiento y deslocalización de las empresas como producto de la globalización lo que les ha otorgado una gran capacidad de impacto, de la preocupación pública por esta acumulación de poder y de los graves problemas ambientales y sociales a los que se enfrenta la humanidad desde finales del siglo pasado. La empresa pasa a convertirse en un agente social indispensable para lograr un desarrollo sostenible al tiempo que debe ser vigilada por su impacto en el medio ambiente y en la sociedad.
Digamos que el entorno se vuelve cada vez más complejo y las empresas, que siempre andan obsesionadas por captar el devenir de los tiempos para adaptarse y sobrevivir en el mercado, comprenden que deben ser parte de la solución y estar más cerca de los grupos que pueden influir en su negocio. De ahí procede el concepto de stakeholder o grupo de interés.
En realidad todos lo somos y normalmente de una o más empresas. Cualquiera puede apuntarse a alguna de estas categorías: empleado, cliente, accionista o inversor, proveedor y comunidad. Y estas son sólo las básicas. Las empresas que practican la RC analizan en profundidad esta mutua influencia entre las personas que consideran que afectan a su negocio y son afectadas por él.
Desde mi punto de vista esta filosofía, la RC, es buena porque está abierta a la mejora, es constructiva y pone en relación medio ambiente, personas y economía.
Sin embargo, corre el riesgo de quedarse en puro márketing o convertirse en un inútil monólogo. Y es que en esta relación falta con frecuencia una parte, los grupos de interés o stakeholders. Vamos que las empresas hacen y deshacen, y tanto si lo hacen bien como fatal no suelen recibir recompensa y castigo en propoción, cuando tienen una gran influencia en el mundo en el vivimos. Es importante ser conscientes de ello.
Así que si nos proponemos ser parte de un cambio positivo y conseguir una economía que nos guste, que no nos oprima, que no nos robe, que no nos ignore, debemos estar dispuestos a apoyar a las empresas que trabajan en esa economía y pasar olímpicamente de las que lo hacen de pena y sólo existen para el lucro de unos pocos. Ahora sí, no alucinemos. Las empresas están construidas por humanos y, por tanto, son imperfectas. Esta no será un historia de blancos y negros, sólo de colaborar para ir a mejor.
Yo me considero un stakeholder, así que hablaré de empresas que lo hacen muy bien, bien, regular y mal en relación al desarollo sostenible que considero indispensable. Por lo pronto, en mi próximo post empezaré por una que parece que lo hace fatal: Shell.
Yo más bien diría que la RC es el 2% que se destina a decir lo buenos que son, después de haber ganado un 40% siendo muy malos.
ResponderEliminarVale, demasiado simplista, pero no termino de creérmelo.