martes, 13 de julio de 2010

Jugando con la comida

Desde hace varios años se viene hablando de la crisis económica y climática, y en un segundo plano de la crisis alimentaria. La virulencia de la primera ha eclipsado a las demás, especialmente a la alimentaria ya que la climática es más difícil de obviar desde los países desarrollados.Sin embargo, los comunicados e informaciones que se difundieron entre 2007 y 2008 sobre la crisis alimentaria revelaban una situación desesperada para millones de personas.

El 13 de febrero de 2008, la FAO anunciaba que 36 países se encontraban en crisis como resultado del alza en los precios de los alimentos y requerirán asistencia del exterior. En Ciudad de México se produjeron protestas masivas por el costo de las tortillas. En Bengala occidental, conflictos por el racionamiento de alimentos. En Senegal, Mauritania y otras partes de África, disturbios por el precio de los cereales. Y en Yemen, los niños realizaban marchas públicas para llamar la atención hacia la hambruna infantil.

El precio de los alimentos ponía en peligro a 100 millones de personas según informaba el Banco Mundial. Esta misma institución sitúa el alga generalizad de lo precios de los productos básicos en 2001 pero es en el periodo 2006-2008 cuando esta tendencia llega a su punto crítico, desatando el temor a un inseguridad alimentaria generalizada a nivel mundial.

La FAO identifica como causas de este fenómeno el elevado precio del petróleo, la fuerte demanda de cultivos desde el sector de los biocombustibles, la disminución en las reservas de alimentos y la menor producción de cereales contribuyeron en su conjunto al aumento de los precios. Esta tendencia aumentó aún más debido al fuerte crecimiento económico y a las políticas monetarias expansivas que condujeron a bajos tipos de interés. Algunas políticas, como la restricción a las exportaciones, que muchos países pusieron en marcha en respuesta al aumento de los precios de los alimentos, también tuvieron su influencia.

Sin embargo, en junio de este año ha publicado un informe de política que pone el acento en uno de los factores que, junto a los anteriores, justifica la evolución de los precios que tanto sufrimiento ha ocasionado y ocasiona a millones de personas: la especulación en los mercados de futuros organizados.

En este punto os adjunto la explicación de la FAO sobre estos mercados. No creo que pueda superarla en claridad:

“Los contratos de futuros conllevan la obligación formal de vender o comprar una cantidad determinada de productos básicos en un periodo de tiempo. Por tanto, constituyen un instrumento importante para “protegerse” frente a los aumentos de los precios en los mercados de productos básicos y suelen ser utilizados principalmente por todos los operadores de mercancías físicas en su actividad comercial habitual. Al acordar un contrato de futuros, tanto el vendedor como el comprador aseguran el precio de la transacción, independientemente de la situación real del mercado.

Sin embargo, solamente el 2 por ciento de los contratos de futuros finalizan con la entrega de la mercancía física. En cambio, los futuros de productos básicos suelen negociarse antes de su fecha de caducidad. Por eso mismo atraen también a inversores que no están interesados en el producto básico en sí, sino en lucrarse especulando. De hecho, los futuros de productos básicos están resultando cada vez más atractivos para los inversores no comerciales ya que sus beneficios parecen funcionar inversamente en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos. Por tanto, constituyen una forma atractiva de diversificar la cartera de inversiones. Este proceso ha dotado de una notable liquidez al mercado, ya que los especuladores están asumiendo riesgos relacionados con el precio del producto básico.”

Recomiendo la lectura de este documento para poder valorar mejor el asunto. Aquí me limito a añadir que la FAO propone regular este mercado para evitar los efectos indeseables de la especulación sin eliminar los beneficios que ha traído a muchos participantes del mercado.

Por mi parte solo quiero resaltar que mientras había millones de personas padeciendo hambre o directamente muriendo por ella en los mercados de futuros se estaban consintiendo movimientos especulativos sobre productos básicos. Que por algún extraño motivo que no alcanzo a comprender una vez más se pusieron por delante los intereses del mercado a las personas. Al final todo depende de quien se beneficia en el juego y la crisis alimentaria es una crisis de los perdedores del sistema económico mundial.

Ahora que tenemos claro que eran las hipotecas subprime nos costará un poco menos entender la dinámica que ha movido y mueve a los jugadores de los mercados de futuros. Las crisis están iluminando el ángulo oscuro de sistema económico mundial y no podemos obviarlo. Debemos exigir ser informados sobre el sistema que nos rige y no sobre el que se escenifica para fingir una falsa democracia.

¿Y de la crisis alimentaria, qué? ¿Se acabó en 2008 cuando daba tantos titulares? Ahora no es asunto de los medios pero uno de los últimos informes que la FAO ha publicado al respecto, datado en septiembre de 2009, habla de mil millones de personas que padecen desnutrición, de cómo la crisis se lo ha puesto más difícil, de cómo se ha reducido la inversión en agricultura, de cómo cada vez más la producción alimentaria no se usa para las personas sino para otros usos como la producción de carne para responder a la demanda de los que sí comen o a los biocombustibles; o como los países ricos mantienen reservas de alimentos. Recomiendo encarecidamente la lectura de este breve documento para entender el alcance de este problema.

Sin embargo, este es sólo un capítulo de lo se está desarrollando en el sistema alimentario mundial. Si nos preocupa de dónde sacaremos la energía en el futuro no debiera hacerlo menos de dónde proviene y a qué precio la comida que llena hoy nuestros platos.

domingo, 4 de julio de 2010

Contra la geoingeniería

Uno de los links que se pueden encontrar en esta web es el del Grupo ETC. El trabajo de esta organización canadiense me provoca mucha admiración ya que se dedican a defender una causa que está fuera de cualquier agenda política pública o mediática, aunque es un asunto de gran trascendencia. Se trata de la geoingeniería.

La geoingeniería es una de esas cosas que ocurren en la trastienda del mundo en el que vivimos, en aquel ángulo oscuro donde se fraguan tantos proyectos e iniciativas que afectan a millones de personas pero sobre los que sólo deciden unos pocos.

Porque el término geoingeniería hace referencia a soluciones tecnológicas de gran escala destinadas a intervenir en los océanos, suelos y atmósfera de la Tierra con el fin de combatir el cambio climático. Digamos que consiste en cree que nuestra capacidad tecnológica puede detener el cambio climático si encontramos el invento apropiado. Vamos, que una vez más hay personas que consideran que podemos jugar a ser Dios y arreglar de forma artificial el lío que hemos montado por no entender y aceptar los límites de la Tierra.

El Grupo ETC facilita varios ejemplos de las soluciones que se proponen desde la geoingeniería: disparar partículas de azufre en la atmósfera superior que reflejen los rayos del sol; verter partículas de hierro en los océanos para “nutrir el plancton” que absorbe el bióxido de carbono; disparar yoduro de plata a las nubes para producir lluvia; desarrollar cultivos transgénicos que posean hojas reflejantes; lanzar agua de mar a la nubes para hacerlas más blancas; arrojar grandes cantidades de biomasa al océano o convertirla en carbón para enterrarla.

Es evidente que son medidas de gran impacto y es alarmante que se puedan estar tomando decisiones en este sentido sin informar a la opinión pública. El Grupo ETC sigue los pasos de esta industria y da datos de sus avances: “En marzo de 2010, 175 geoingenieros se reunieron en Asilomar, California, para establecer “directrices voluntarias” para los experimentos de geoingeniería en el mundo real. La reunión fue convocada por un organismo asociado con una compañía privada de geoingeniería llamada Climos Inc, cuyo objetivo es realizar pruebas de fertilización oceánica. Otras empresas y grupos que asistieron dejaron en claro que también esperan ver las pruebas en el mundo real en el futuro próximo”.

Creo que el problema de la geoingeniería es uno de esos asuntos que muestra claramente la necesidad de que la sociedad civil actúe, se informe y no consienta que transformaciones de este tipo ocurran sin su consentimiento. Por ello, os animo a mostrar vuestro rechazo a la geoingeniería a través de la campaña ¡No manipulen la Madre Tierra! que impulsa, entre otros, el Grupo ETC. Deja tu foto mostrando tu oposición.

La campaña reunirá los mensajes de preocupación (incluyendo fotografías, video y mensajes de audio) y los enviará a los responsables que participen en reuniones internacionales clave a lo largo de este año hasta llegar a la reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) que se realizará en Cancún, México, en diciembre de 2010.

Participa y que, por lo menos, sepan que este asunto es más conocido de lo que piensan!!