Desde hace varios años se viene hablando de la crisis económica y climática, y en un segundo plano de la crisis alimentaria. La virulencia de la primera ha eclipsado a las demás, especialmente a la alimentaria ya que la climática es más difícil de obviar desde los países desarrollados.Sin embargo, los comunicados e informaciones que se difundieron entre 2007 y 2008 sobre la crisis alimentaria revelaban una situación desesperada para millones de personas.
El 13 de febrero de 2008,
El precio de los alimentos ponía en peligro a 100 millones de personas según informaba el Banco Mundial. Esta misma institución sitúa el alga generalizad de lo precios de los productos básicos en 2001 pero es en el periodo 2006-2008 cuando esta tendencia llega a su punto crítico, desatando el temor a un inseguridad alimentaria generalizada a nivel mundial.
Sin embargo, en junio de este año ha publicado un informe de política que pone el acento en uno de los factores que, junto a los anteriores, justifica la evolución de los precios que tanto sufrimiento ha ocasionado y ocasiona a millones de personas: la especulación en los mercados de futuros organizados.
En este punto os adjunto la explicación de
“Los contratos de futuros conllevan la obligación formal de vender o comprar una cantidad determinada de productos básicos en un periodo de tiempo. Por tanto, constituyen un instrumento importante para “protegerse” frente a los aumentos de los precios en los mercados de productos básicos y suelen ser utilizados principalmente por todos los operadores de mercancías físicas en su actividad comercial habitual. Al acordar un contrato de futuros, tanto el vendedor como el comprador aseguran el precio de la transacción, independientemente de la situación real del mercado.
Sin embargo, solamente el 2 por ciento de los contratos de futuros finalizan con la entrega de la mercancía física. En cambio, los futuros de productos básicos suelen negociarse antes de su fecha de caducidad. Por eso mismo atraen también a inversores que no están interesados en el producto básico en sí, sino en lucrarse especulando. De hecho, los futuros de productos básicos están resultando cada vez más atractivos para los inversores no comerciales ya que sus beneficios parecen funcionar inversamente en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos. Por tanto, constituyen una forma atractiva de diversificar la cartera de inversiones. Este proceso ha dotado de una notable liquidez al mercado, ya que los especuladores están asumiendo riesgos relacionados con el precio del producto básico.”
Recomiendo la lectura de este documento para poder valorar mejor el asunto. Aquí me limito a añadir que
Por mi parte solo quiero resaltar que mientras había millones de personas padeciendo hambre o directamente muriendo por ella en los mercados de futuros se estaban consintiendo movimientos especulativos sobre productos básicos. Que por algún extraño motivo que no alcanzo a comprender una vez más se pusieron por delante los intereses del mercado a las personas. Al final todo depende de quien se beneficia en el juego y la crisis alimentaria es una crisis de los perdedores del sistema económico mundial.
Ahora que tenemos claro que eran las hipotecas subprime nos costará un poco menos entender la dinámica que ha movido y mueve a los jugadores de los mercados de futuros. Las crisis están iluminando el ángulo oscuro de sistema económico mundial y no podemos obviarlo. Debemos exigir ser informados sobre el sistema que nos rige y no sobre el que se escenifica para fingir una falsa democracia.
¿Y de la crisis alimentaria, qué? ¿Se acabó en 2008 cuando daba tantos titulares? Ahora no es asunto de los medios pero uno de los últimos informes que
Sin embargo, este es sólo un capítulo de lo se está desarrollando en el sistema alimentario mundial. Si nos preocupa de dónde sacaremos la energía en el futuro no debiera hacerlo menos de dónde proviene y a qué precio la comida que llena hoy nuestros platos.
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